La verdad es que no hay… que no hay verdad, o que definitivamente no hay una, al menos no sólo una.
Cada versión/opinión es una exculpación/distracción en lugar de una discusión/reflexión, que es lo que debiera (o no) ser.
Pregunta, indaga, deduce, confirma y… vuelve a dudar, a plantear, a contemplar, a comprender, a escuchar.
No describas tus defectos como méritos de los demás, cada cual asuma sus virtudes y se arrepienta o se enorgullezca de ellas.
Ten criterio, o no lo tengas, pero que sea tu decisión. No seas lo que crees que alguien espera, sé lo que necesites ser, cuando puedas serlo.
Positivo o no, sólo te puedes arrepentir del pasado, el resto aún es salvable.
Recuerda tus limitaciones, por cortesía la gente tiende a olvidarlas. Siempre hay tiempo para acercarse a alguien que te detalle tus excesos.
Descubre y sueña, porque lo que ves despierto ya no tiene misterio, alguien se adelantó a ti y lo puso allí para recordarte que vas tarde, que ése es su territorio.
Buscar fugas de oxígeno en el aire siempre tiene mayor dificultad que buscarlas en el mar. De ti depende que quieras ser burbuja esplendorosa y extraña, o una parte oculta en el conjunto que aprovecha el disfraz.
Mientras la humanidad escriba versos y no del revés, la palabra no dejará de ser bella mentira y los humanos, mentirosos con estilo de rima.
Sin amor, ni humor (por no hablar de honor) sólo nos queda la realidad:
Que aproveche.